MENINGITIS EN NIÑOS
Dr. Elías Jiménez F.
El diagnóstico de meningitis es causa de temor
justificado, tanto de parte de los padres y familiares, como entre amigos
y compañeros de escuela, sobre todo por el riesgo que pueden tener
los pacientes de fallecer o presentar secuelas permanentes, y por la posibilidad
de contagio.
Es muy frecuente que los pediatras recibamos llamadas
de parte de madres y padres, preguntando qué hacer cuando algún
niño conocido tiene meningitis, cómo evitar el contagio,
cuál es el riesgo verdadero de contagio, y consultando si pueden
visitar al niño enfermo o a su familia.
Durante el año de 1995, atendimos en el Hospital
de Niños de Costa Rica a 74 niños con meningitis, la mitad
de ellos con meningitis bacteriana y la mitad con meningitis viral. Tres
de los niños con meningitis bacteriana fallecieron, y ninguno de
los que presentaron la forma viral. Estas cifras nos señalan que
los casos con meningitis son poco frecuentes, tenemos por ejemplo más
casos anuales con cáncer que con meningitis, y que la mortalidad
es relativamente baja, lo que refleja, aunado a la disminución
de las secuelas, que tanto el diagnóstico oportuno como el tratamiento
moderno han influido positivamente en el pronóstico de esta enfermedad.
Uno de los avances más importantes en la prevención
de la meningitis, ha sido la introducción de la vacuna contra Hemophilus
influenzae, bacteria responsable de la mayoría de las meningitis
bacterianas. El uso de esta vacuna, a partir de los 2 meses de edad, debe
recomendarse para todos los niños. Desafortunadamente, por su costo,
todavía no se ha generalizado su uso, aún cuando ya fue
incorporada al esquema nacional de inmunizaciones.
Es muy difícil que la meningitis se transmita
de un niño a otro, y todavía más difícil que
se transmita a través de terceras personas. Muchas de las bacterias
que tenemos todos nosotros en la garganta o en la piel, sin provocarnos
ningún problema, o los virus que causan las infecciones comunes,
como la diarrea, la gripe o las paperas, son las que ocasionan la meningitis
en algunos niños susceptibles. Esto hace muy difícil que
una persona se contagie de otra con meningitis, excepto en una variedad,
muy poco frecuente, que es la meningitis por "meningococo", la cual incluso
puede presentarse en brotes epidémicos. El sentido común
nos debe enseñar que, a pesar del bajo riesgo de contagio, no debemos
visitar a los pacientes con meningitis, así como en términos
generales no deberíamos visitar a ningún paciente con una
enfermedad infecciosa.
Cómo sospechar el diagnóstico? Cuando consultar?
Siendo la meningitis una enfermedad infecciosa, sus síntomas serán
de dos tipos: los comunes en las infecciones y los propios de la localización
neurológica.
Los síntomas comunes de las infecciones son la
fiebre, el malestar general, el decaimiento, la pérdida del apetito,
los vómitos, el dolor de cabeza; y los síntomas propios
de la localización neurológica serían la alteración
de la conciencia, las convulsiones, la rigidez del cuello, debilidad motora,
los vómitos y el dolor de cabeza más acentuado. Los niños
se ven en general muy enfermos.
Con un examen cuidadoso y con una punción lumbar
para estudiar el liquido céfalo-raquídeo, el médico
puede hacer el diagnóstico e iniciar el tratamiento más
apropiado.
Cuando un niño presenta un cuadro febril sin un
foco claro de infección, y tiene algún síntoma "raro",
diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en él cuando se
enferma, sobre todo si está muy decaído, muy somnoliento,
si es de corta edad, o si tiene algunos de los síntomas que indican
localización neurológica, es importante consultar para que
sea examinado por su médico.
Recordemos que la meningitis puede ser una infección
leve o muy grave, dependiendo de la rapidez del diagnóstico, de
la causa y del tratamiento.