EL CATARRO COMUN
El catarro común o la gripe es una de las infecciones
más frecuentes en pediatría, y dada la cantidad de virus
que la pueden producir y la poca inmunidad que dejan, una de las más
repetitivas.
Su frecuencia aumenta cuando el niño empieza a
relacionarse con otros niños, especialmente cuando empieza a asistir
a guarderías, y también es mayor cuando tiene varios hermanitos
de diferentes edades, con lo cual los virus empiezan a dar vueltas con
mayor facilidad dentro del núcleo familiar.
Los primeros síntomas son fiebre moderada y malestar
general, y posteriormente, a las 24 o 48 horas, congestión nasal,
estornudos y rinorrea (secreción por la nariz). Es frecuente que
se presente algo de tos como parte del mismo cuadro, se pierda el apetito
y sobre todo en los más pequeños, se altere el sueño.
La infección es autolimitada, y generalmente empieza
a ceder en una semana.
Durante el transcurso de la gripe pueden presentarse
algunas complicaciones, tales como infección en los oídos,
sinusitis o bronquitis, que se manifiestan en general por persistencia
o incremento de la fiebre, dolor o irritabilidad, la rinorrea se hace
verdosa o amarillenta, y aumenta la tos, con muchas flemas o dificultad
respiratoria.
Es importante entonces establecer la diferencia entre
un catarro común, no complicado, y algunas de las infecciones o
problemas que pueden presentarse durante la infección, ya que su
manejo es totalmente diferente.
El tratamiento del catarro común debe ser muy
simple: reposo durante la fase aguda, suficientes líquidos y algún
analgésico tipo acetaminofén en forma ocasional para controlar
la fiebre y el malestar general. Los antibióticos no solo no son
útiles en este cuadro, sino que incluso pueden ser peligrosos.
Es práctica común que en estos casos se
prescriba una combinación de antihistamínicos y descongestionantes,
presente en la mayoría de los medicamentos antigripales. Estudios
recientes han demostrado que no son eficaces para mejorar los síntomas,
y que con mucha frecuencia provocan somnolencia o irritabilidad en los
niños como efectos indeseables, por lo que no se recomienda su
uso como rutina.
Con excepción de la vacuna específica para
influenza, ninguna de las otras que se promocionan como efectivas para
la gripe sirven, por lo que no debe malgastarse el dinero en ese tipo
de productos.
Lo que sí es importante, es la identificación
oportuna de las complicaciones, ya que entre más pronto se inicie
su tratamiento mejores resultados se van a obtener, y la prevención
de algunas de ellas, evitando por ejemplo que un niño con gripe
se meta a una piscina, o utilizando un broncodilatador cuando sabemos
que el paciente es asmático con antecedentes de crisis desencadenadas
por las gripes.